miércoles, 11 de marzo de 2015

Carlos Monzón: el campeón/ el matador- por Cristina Castello


«Siempre les pegué a todas y nunca pasó nada»

El ´último 7 de noviembre se cumplieron cuarenta y cuatro años de su coronación como campeón mundial de pesos medianos.
Lleno de dinero y poblado de vacío, el 26 de febrero del '87, en una de las varias entrevistas (de coyuntura) que le hice, me dijo:
«Sin mí, Alicia Muñiz estaría desprotegida. Yo la protejo»
Entonces estaban separados, pero volvieron al amor; lástima...
Carlos Monzón asesinó a Alicia Muñiz, su esposa el 12 de febrero de 1988.
«Les pegué a todas y nunca pasó nada», dijo, después.
- ¿Quién es usted?
- Carlos Monzón, el campeón.

- De aquello sólo queda el recuerdo, ¿qué hace ahora?
- Nada.

- ¿Qué es "nada"?
- (Se ríe) Me levanto a las diez u once, voy a "La Cuyanita" -el boliche de un amigo, en Martínez- después vengo al Luna y antes de dormir paso de nuevo por el bar.

- Tiene una vida distinta a la que usted cree haber tenido en su anterior reencarnación, cuando dice haber sido un gladiador romano…
- Sí, en mi vida anterior tuve que bancármela y pelearla -desde los doce años- para salir adelante y ayudar a los que quiero; y ahora también: banco a todos, con mi plata.

- ¿En “La Cuyanita” juega al tute?
- Sí, y al billar, y al truco. Cuando me voy paso a veces por la Recoleta para tomar un whisky y después, a mi casa: si todavía hay televisión miro un poco, o duermo.

- Trabajó en cine y en el teleteatro "Pelear por la vida". ¿En qué quedaron los otros  proyectos similares?
- En nada, porque ahora ofrecen dos mangos y yo soy muy caro. Me llamaron varias veces, pero yo no pienso trabajar ocho horas si no me conviene lo que me pagan. Quiero dólares, muchos dólares.

- Para exigir habría que dar, ¿no le parece?
- (No sabe/no contesta).
Con Alain Delon


- Alguna vez estudió con el actor Carlos Muñoz, ¿no piensa seguir?
- No, no tengo ganas.

- Es una buena razón, pero está por hacer una película con Moria Casán.
- Es probable. Me llamó el director  Daniel Tinayre y tiene que mandarme el libro: si me gusta voy a aceptar, pero será para abril, porque por ahora quiero seguir así.

- ¿Sin hacer nada y vaciado de alma?
- Sí, lo único que quiero hacer es acompañar a Darío Matteoni -uno de mis dos pupilos y campeón argentino, igual que el otro- para su pelea en París. Iré en marzo, volveré a Buenos Aires por quince días y después viajaré a Italia para hacer una publicidad de la RAI:

- ¿Para seguir viviendo el mundo del show?
- Para que me den mucha plata y ropa de la mejor; por eso acepté. Quiero más plata, mucha más.


- ¿No le gustaría tener un proyecto de vida, algo que justifique su paso por el mundo?
- No, porque tengo todo.

- ¿Qué es “todo”?
- Fama, plata, buena casa y buen auto. ¿Qué más quiero?

- Le falta una creencia, algo que dé sentido a su vida...
- No, yo tengo fe en Monzón. Y en Dios: todas las noches beso el crucifijo y al día siguiente le pido que me dé vida, para seguir manteniendo a mis  hijos y a mi madre.

- ¿Siente amor?
- No, ninguno,  salvo por mis hijos y por mis nietos.

- ¿No le gustaría despertar con una mujer, con la misma dicha del amor en la noche?
- No. Cuando llego a mi casa tomo una pastilla, abrazo la almohada y me duermo, y si quiero otra cosa, busco una chica y la llevo a mi casa; y al otro día ella se levanta y se va. Eso es lo que quiero, ¿para qué más?

Carlos Monzón, padre de Maxi,
En carne viva

-¿Quiere que su hijo sea boxeador?
- Que Dios no lo permita: que sea cualquier cosa, menos boxeador.

- ¿Por qué?
- Porque es un deporte duro y difícil. Tiene  muchas prohibiciones y sacrificios y de los mil que lo intentan, llega nada más que uno. 
Con Alicia Muñiz, su víctima

- Como usted. Fama y halagos, jet set y desierto en el alma...
- Sí, pero yo empecé en esto porque mi familia no podía mantenerme.

- ¿Usted tenía sueños?
-  Sí, quería tener plata. Y empecé con esto, porque mi familia no podía mantenerme.  Pero ahora tengo plata.

- ¿Qué mundo le gustaría para su niño?
- Uno parecido al de mi infancia, pero sin las privaciones que yo pasé.

- ¿La pelota de trapo y el campito de la esquina?
- Sí, un mundo lindo y simple, no como el de ahora con tanto bombardeo de la televisión. No quiero para él tantos juegos electrónicos, ni tan poca inocencia. Porque a mí  me gusta la democracia,  pero Argentina  está muy mal y los chicos tienen  demasiados peligros.

- Eso no es responsabilidad de la democracia, sino de un “modelo” que empieza a insinuarse en el Mundo…
-No sé cómo se llama. Pero en Argentina h no hay trabajo;  cierran fábricas y la gente no tiene ni  para comer. Y hay droga, mucha droga. Tengo miedo del futuro y por eso me esfuerzo en la educación de Maxi.


- ¿Le gustaría que fuera profesional?
- (Se le ilumina la mirada) Sí,  médico, y que me atendiera a mí, con una chaquetilla blanca. Quiero que sea importante.

- ¿Entonces?
- Maxi será doctor

 Alicia Muñiz, “la mejor de todas”

- ¿Qué pasó entre Alicia y usted?
- Nada, estoy solo, Me separé.

- Respóndame, por favor, ¿qué pasó?
- O la cansé yo, o me cansó ella. La relación se fue desgastando y no daba para más. Si hubiéramos seguido juntos, nos hubiéramos destruido. ¡Se acabó!

- ¿De quién fue la decisión?
- De los dos. Ella lloraba mucho y decía que no sabía por qué, hasta que un día los dos dijimos “basta”.

- ¿Y Maximiliano, el hijito de los dos? Alicia mira por sus ojos…
- Está hermoso, lo veo todos los días y no se ha dado cuenta de nada. Lo tengo conmigo hasta que se cansa y me dice que quiere ir con su mamá...

- Cuando la relación estaba mal Alicia fue a un psicólogo y él lo llamó por teléfono, pero usted respondió casi burlonamente...
- Sí, no creo en los psicólogos; mi psicólogo soy yo;

- Alicia quiso que usted fuera, para tratar de salvar la relación…
- Puede ser, pero el único psicólogo que tengo soy yo; si estoy mal me quedo en casa y -me dé o no manija- sé lo que tengo que hacer y al final se me pasa. Solo, quiero estar solo.

-  Cuando está solo, "Carlos se desbanda y se siente mal y desamparado", me dijo Alicia…
- No es cierto. La desamparada sería Alicia, si no tuviera un marido como yo: tengo mucha plata y le pago todo; y mientras yo esté vivo a Alicia no le faltará nada.
 
Alicia con Maxi, el hijo
-¿Qué quedó de aquello, cuando una vez la reconquistó con un ramo de jazmines?
- No quedó nada. Ya no la  extraño ni quiero volver con ella.

- Compartieron años, ¿ni un poco de afecto?
- Afecto sí -y ella a mí-, pero nada más. Pero de ese tema no quiero hablar, ya le dije, no insista.

- Vamos… sea sincero, ¿siente un poco su ausencia?
- ¡Uf, cómo insiste! Sí, es que Alicia me dio a Maxi, lo adoro y me es difícil acostumbrarme porque yo siempre tuve una mina al lado.

- Alicia no es “una mina”, es su mujer…
- Y bueno, sí, y quedé como amigo, como con todas las parejas que tuve; fui muy feliz los cinco años que estuvimos juntos y aprendí muchas cosas a su lado y ya está.

-¿Cómo es Alicia?
- Diez puntos.

-¿Y eso qué quiere decir?
-Que es una muy buena señora. Es buena, Alicia es muy buena. Alicia es toda buena. Siempre me ayudó: colaboraba conmigo para que estudiara los libretos, quería mucho a mis hijos y nunca quiso publicidad... 

- ¿Fue la mejor mujer que tuvo?
- Fue la mina que me aceptó sin ningún interés, la que me bancó...

- Alicia, la mejor, Alicia, un tesoro, pero no están juntos, ¿la falla está en usted?
- No sé,  con Alicia traté de ser mejor que nunca, cambié, fui otro y sin embargo no sirvió.

-¿No más mujeres?
-  No. Nunca tendría que haberme casado. Cuatro veces me casé y cuatro veces me equivoqué: nací para estar solo. Pero aun así, protegeré siempre, toda la vida, a Alicia Muñiz

Cristina Castello Publicado en Revista GENTE, 26 de febrero de 1987


¿Condena moral o piedad para él? Cada uno tiene la respuesta.
Una de las mías, sólo una, es que los países que pagan fortunas a sus deportistas y a superfluos del mundo del supuesto espectáculo;
los mismos que no piensan en científicos, artistas, pensadores, ancianos y niños, son grandes responsables; responsables del horror que viven los “campeones” vacíos de alma, como Monzón y tantos. Y de la omisión para quienes iluminan la vida del Mundo, con lucidez, sacrificio y Arte.

Alicia Muñiz era el amor mismo.
Decididamente, yo no digo “¡Dale Campeón!” 
C.C,