martes, 7 de abril de 2015

Alfredo Alcón: «El erotismo es la conversación de los cuerpos», por Cristina Castello

¿Qué es estar vivo?
Es tener alegría.

¿Te  da alegría que te  digan “el mejor”?
No, no, eso del “mejor” me suena a éxito. A ruido, a clasificación, a molde. Además, durante mucho tiempo pensé que todo se debía a un gran malentendido.

¿Por qué?
Porque un día comprenderían que yo era una... mierda.

Pero no pasó...
No, porque soy un privilegiado. Porque me tienen afecto.

Por suerte se inventó el amor. Aunque ahora casi todo apunta a las extremidades y poco al corazón...
Es cierto. Porque nos educan mal. Porque nos dicen que el amor debería ser la razón de la vida.

¿El sentido de la vida?
Digamos que sí. La mezcla de la sinrazón del amor, con la necesidad del conocimiento y con el juego de la imaginación.

¿Es tu definición del amor?
No,  no podría definirlo. No soy poeta. Y no quiero hablar como si estuviéramos en la época de los griegos en una isla y con una cítara en la mano.

¿El amor no es posible en tiempos menemistas?
Es difícil para los que no ganan ni para sobrevivir. Son la mayoría y ahora les están amputando el alma.

¿Culpás al Gobierno?
No. Acá hay un estado de desprecio al hombre y a sus valores que tiene distintos nombres. Este presidente pasará y vendrán otros. Por eso, hablar mucho de estos pequeños les da mucha importancia. Ellos no saben amar.


¿Los condenás al silencio?
No, porque no creo en el silencio. El silencio es un lenguaje.

¿Qué es un árbol?
Es un árbol y es parte del lenguaje. Pero cuando a dos personas se les aparece la misma imagen de árbol, árbol es una resonancia.

La misma música... ¿Y el baile? Bailás muy bien...
Sí, y a veces bailo solo. Y me hace bien.

¿Te gusta nadar, por la sensualidad del contacto con el agua?
Sí, y porque es vislumbrar cómo es ser pescado.

¿Qué es la utopía?
La única forma de ser- humano. Si uno no es utópico, no es.

¿Dónde están tus  alas?
Se despliegan cuando encuentro esos seres, que me hacen sentir que todo es más liviano.

¿Te gusta tu cuerpo?
No sé... ¡qué pregunta! Cuando veo una estatua pienso...

¿Te gustaría ser como el David de Miguel Ángel?
Claro, pero cuando escucho a Ernesto Sábato me gustaría tener su inteligencia; es la nostalgia por la perfección.

¿Qué obra de la pintura de todos los tiempos sintetiza tu mundo?
No sé. Pero me gusta Joan Miró. Y cuando voy al Prado y pienso que veré al Cristo de Velázquez, me digo “ya voy llegando, ya voy llegando”.

¿Es más importante el deseo que la concreción del deseo?
Dicen que peor que no tener algo es tenerlo. Pero  yo prefiero tenerlo.


¿Por qué la poesía?
Porque revela mundos.

¿Qué es un teatro?
Es un lugar donde la gente se junta para ensayar la vida.

¿Una ceremonia, en el sentido de los chamanes?
No me gusta la palabra ceremonia, es ceremoniosa.

¿El erotismo está en la mente o en el cuerpo?
Es el guiño de los cuerpos.

¿Dónde están tus maldades?
En ese día o en ese  un minuto, cuando  me siento indiferente; la indiferencia es el infierno.

¿Es posible que rías de inocencia?
No sé. Pero trato de crecer con la curiosidad del asombro.

¿Por qué nunca hablas de tu mamá?
Por eso: porque es mi mamá; es chiquita, flaquita y tiene una rara fuerza, en su fragilidad.

¿Guardas archivo de tus notas periodísticas?
Mi mamá hace el archivo de todo lo que publican sobre mí. Por eso me gustan las notas: para que ella las vea.

Cristina Castello, Publicado en  “Clarín Revista”, entonces revista dominical del Diario “Clarín”, mientras trabajábamos en los números cero de “Viva”.
Buenos Aires, 23 de octubre de 1993



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